#BlackLivesMatter y las redes sociales: el poder de un hashtag

@jotallorente. Salesiano, educador social y director de la revista en la Calle.

Comienzo a escribir este texto uno de esos días que se llaman históricos, en esta ocasión histórico para la NBA. El equipo de Milwaukee ha decidido no presentarse al partido de playoffs contra Orlando como protesta ante unos actos de violencia policial en Wisconsin. Para evitar una posible reacción en cadena de otras franquicias la NBA ha parado la jornada. Los medios hablan de un punto de inflexión en lo que desde años viene denominándose #BlackLivesMatter, y es que, más allá de protestas corales, camisetas con mensajes o tweets, este movimiento ha traspasado fronteras, no solo físicas, sino también sociales y económicas, todo un espectáculo deportivo como es la NBA ha parado.

Meses atrás, a comienzos de junio las redes sociales se vistieron de negro. La mayoría de las personas a las que sigo en diferentes plataformas pusieron su cuadradito negro con el hashtag #BlackLivesMatter. Yo también lo hice. Aquí, en España, lejos de lo que estaba sucediendo en EEUU y todavía con el miedo en el cuerpo por el temido COVID-19. Lo hice por instinto, siguiendo la tendencia que marcaban las redes en ese momento, como un acto de rebeldía adolescente que no me implicó más que 5 segundos. Le di «me gusta» a las publicaciones de mis amigos, siguiendo el ritual marcado y me fui a la cama tranquilo, esperando que el mundo fuese mejor al día siguiente. Hoy escribo estas palabras a modo de reflexión sobre el poder de un movimiento que comenzó en las redes sociales, que está haciendo reflexionar a millones de personas en todo el mundo y que ha sido capaz de parar a la todopoderosa NBA. ¿Cuál será su siguiente paso?

¿Cuándo y cómo surge #BlackLivesMatter?

Como otros fenómenos recientes comenzó en las redes sociales. Entre los años 2013 y 2014 se comenzó a usar el hashtag #BlackLivesMatter, durante el juicio y la absolución de George Zimmerman por la muerte del adolescente afroamericano Trayvon Martin a causa de un disparo. En 2014, otro tiroteo policial, tuvo como resultado la muerte de Michael Brown, un adolescente negro desarmado, en Ferguson, Missouri. Las protestas en la calle fueron importantes, pero la presencia del hashtag en redes sociales en todo EEUU también. Nuevamente, meses después, un gran jurado decidió no acusar al oficial de policía que lo mató, con lo que el movimiento Black Lives Matter fue adquiriendo más fuerza.

Dos años más tarde, en 2016, tras los asesinatos de la policía de Alton Sterling en Baton Rouge (Louisiana) y Philando Castile en los suburbios de St. Paul (Minnesota) el movimiento lideró protestas en más de 15 ciudades importantes de EEUU, algunas con contenido violento contra población blanca.

¿Qué es #BlackLivesMatter? Objetivo

La Misión de Black Lives Matter como organización, es «erradicar la supremacía blanca» e intervenir a través del poder local «en la violencia infligida en las comunidades negras por el estado y los vigilantes». Así lo define Wikipedia y varias webs en inglés y castellano afines. «Trabajamos para un mundo donde las vidas de los negros ya no sean sistemáticamente objetivo de muerte», dice su página web (https://blacklivesmatter.com/about/).

En sus manifestaciones y acciones, los miembros del movimiento Black Lives Matter exigen, además del fin de la brutalidad policial y la responsabilidad de los oficiales culpables, reformas importantes, incluida la contratación de más policías afroamericanos y la colocación de más oficiales afroamericanos en puestos de supervisión.

Pero si hay un objetivo que ya ha conseguido el movimiento, que no sé bien si era pretendido o no, es que ha cambiado la forma en que la gente habla sobre la brutalidad y la desigualdad policiales. Gracias a las redes sociales se ha podido llegar a personas en los rincones más pequeños de EEUU y con mensaje diferente al de las grandes cadenas de TV.

Un movimiento global

Como venimos diciendo este movimiento surge en EEUU, pero la fuerza de su mensaje y su presencia en las redes sociales han hecho que se haya convertido en un movimiento global. Tal vez en los inicios no, pero ha visto aumentada su visibilidad en mayo de este año, cuando tras la muerte de George Floyd a manos de un policía blanco en Minneapolis, quien durante casi 9 minutos presionó con su rodilla el cuello del joven, la noticia dio la vuelta al mundo. Desde millones de cuentas de Twitter, Instagram y TikTok del mundo se gritó: «que las vidas de las personas negras importan». Una vuelta de tuerca fue el momento en el que varios policías blancos se arrodillaron ante manifestantes negros pidiendo perdón, el video fue difundido en directo desde sus móviles por las personas allí congregadas y se convirtió en un símbolo repetido por artistas, cantantes, presentadores, políticos,… en diferentes lugares de EEUU.

Con su presencia en las redes sociales el movimiento «ayuda a impulsar la conversación en torno a la violencia» policial y estatal contra las personas negras, como dice su página web, y añaden como compromiso: «luchar juntos e imaginar y crear un mundo libre de anti-negrura, donde cada persona negra tenga el poder social, económico y político para prosperar».

Un punto para la reflexión

Algunas personas han manifestado que este discurso está vacío de contenido en España, pues no vivimos las mismas situaciones que EEUU. Otros apuntan que no tiene ningún sentido que se manifiesten opiniones personales a través de las redes sociales sobre cosas que pasan en otros lugares del mundo y que no nos afectan. Algunos, incluso, opinan que las redes sociales lo único que hacen es sobredimensionar hechos puntuales que nada tienen que ver con el día a día de la sociedad. Personalmente creo que todos se equivocan y que Black Lives Matter nos demuestra que no es así. La historia comenzó en 2012, ¡han pasado 8 años!, lo que demuestra que los pequeños pasos constantes consiguen realizar un gran camino. Tal vez cada expresión en redes sociales no sea más que un insignificante pasito, pero ayuda a visibilizar y concienciar sobre una realidad que nos supera.

Hoy vivimos sepultados por la importancia de la imagen y nuestros teléfonos móviles se han convertido en altavoces de esas imágenes. Es posible que el 99,9% de nuestras imágenes en redes sociales caigan en el olvido pasadas unas horas, pero si ese 0,01% ayuda a reflexionar y pensar a uno de tus seguidores, que lo comparte con otros a los que tal vez también ayude a pensar, esos 5 segundo que invertiste de tu tiempo pueden dar un gran fruto. No es contenido vacío, no es pérdida de tiempo, no es moda ni tendencia, es compromiso social. Porque los gestos importan, como hace años importaban las flores colocadas en los cañones de los fusiles de los soldados, las sentadas en la calle o las manos blancas. Hoy la manera de contar las cosas ha cambiado, la manera de manifestarse también.

Hablar de Black Lives Matter en España es hablar de fomentar una inclusión social y política real. Es no permitir que trabajadores temporales mueran sin beber agua tras horas al sol. Es manifestar nuestra cercanía con África en la criminalización de la asistencia sanitaria en alta mar. Es estar en contra de las devoluciones sumarias que tienen lugar en las líneas fronterizas de Ceuta y Melilla, sin respetar los tratados de derechos humanos. Es poner de relieve la problemática de los CIES. Es primar los acuerdos económicos para la defensa de los derechos humanos.

De cada uno de nosotros depende que movimientos como el Black Lives Matter perduren y sirvan de palanca de cambio. Como dice un viejo proverbio africano «el río se llena con arroyos pequeños». Una gota de agua para ese pequeño arroyo puede ser tu próximo tuit o foto de Instagram.

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