Boa Mistura: más allá de los muros, la calle

Ágata García. Técnica de Inserción Sociolaboral (León).

Si algo tienen en común Portugal, Brasil, Alemania, República Dominicana, Colombia, Chile, España, Francia, Kenia… es que todos ellos han sido agraciados con la “Boa Mistura”. “Buena Mezcla” —significado de Boa Mistura en portugués— nace en Madrid en el año 2001 de la mano de Pablo Ferreiro, Pablo Purón, Javier Serrano, Juan Jaume y Rubén Martín —que actualmente no forma parte del grupo— con una clara idea: dignificar los espacios públicos utilizando el arte. Partiendo desde su experiencia en el mundo del graffiti, querían transformar la calle o “tatuar las ciudades” como ellos mismos han contado en numerosas ocasiones pudiendo crear así vínculos entre las personas que comparten espacios. Una de sus primeras acciones allá por 2012, fue escribir poemas en las aceras de Madrid de manera clandestina, algo que les hizo saltar a la fama, en especial, gracias a la difusión de su trabajo a través de las redes sociales. A día de hoy, se han consagrado a nivel mundial como unos de los artistas más reconocidos y sus obras efímeras ha llenado de color lugares de todo el planeta.

Su trabajo les ha llevado a participar en exposiciones en centros de arte como el Museo Reina Sofía, el Museo MAXXI de Arte Contemporáneo de Roma, el CAC Málaga, el Welt Museum de Viena entre otros. También han sido invitados a mostrar su obra en la Bienal de Urbanismo de Shen Zhen en 2017 o la Bienal de muralismo de Cali en 2016, por destacar algunas.

Muchos de sus proyectos los llevan a cabo junto a entidades sociales para dar voz a las personas más olvidadas y, en especial, a la infancia.

Su último trabajo, en colaboración con la asociación Mujeres Tabadol, fue la performance “Nos están apagando”. A través de este trabajo denunciaron que desde el 2 de octubre de 2020 más de 2000 niños y niñas de La Cañada Real viven sin luz debido al corte de suministro de la compañía eléctrica. Pusieron de manifiesto la grave situación que estaban viviendo los menores y sus familias, algo que 8 relatores de la ONU denunciaron en diciembre de 2020. Para llevarla a cabo, recolectaron 4000 velas —una por cada habitante afectado— para que las mujeres de la Cañada las encendieran la noche del 5 de enero de 2021 como un grito de auxilio en una fecha tan especial.

Pero no es la primera vez que Boa Mistura le da voz a la infancia de La Cañada Real. En el año 2018 dentro de la Escuela Abierta de Verano organizada por el Proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural (ICI) y junto a más de 600 niños y niñas de Cañada y las asociaciones y entidades que trabajan allí, realizaron la obra “El alma no tiene color”. Utilizaron la canción de Antonio Fernández “Remache” para pintar su letra sobre los muros de 61 viviendas con el objetivo de mostrar el potencial de la diversidad cultural como motor del cambio social.

Si algo es esencial en su trabajo es la colaboración de los niños y niñas de cada lugar al que acuden, algo que hace que se sientan importantes y que son tenidos en cuenta ya que les dan el lugar que merecen en la transformación de los espacios.

Durante el 2017 y en colaboración con DKV, el hospital Vall d’Hebrón y el Museu Nacional d’Art de Catalunya renovaron la entrada del hospital materno infantil pintando un gran mural con la palabra “Superació”, un homenaje a todos los menores hospitalizados que, además colaboraron en la creación de la obra. Para su elaboración, se basaron en el trabajo “Ramón Casas y Pere Romeu en un tándem”, de Ramón Casas por lo que Boa Mistura y el Museu Nacional pusieron en marcha un taller para que los niños y las niñas estudiaran y conocieran la pintura de Ramón Casas de manera que pudieran ser ellos y ellas quienes definieran el mensaje que se plasmaría en la creación definitiva y que pasaría a ser un elemento más del hospital. Durante este taller, los menores escogieron la palabra “Superació” para recibir a los visitantes del centro de manera permanente.

Pero el equipo de Boa Mistura no solo desarrolla su arte en España, en 2016 se fueron a Kibera, en Nairobi, para poner de manifiesto a través de su obra la fuerza y el optimismo de los vecinos y vecinas de este lugar. Para ello, pintaron 6 containers que conforman el hospital y que su ubicación diariamente se convierte en el patio del colegio: “Sisi Ni Mashujaa” que en Swahili quiere decir “Somos héroes”, una forma de recordarle a niños, niñas y mayores lo especiales que son. Para ello, contaron con el apoyo inestimable de los alumnos y alumnas del colegio que diariamente les recibían entre risas y gritos de “Mzungu, mzungu” —hombre blanco en Swahili—.

Si nos remontamos a 2012, encontramos su obra “Luz nas vielas” en São Paulo, concretamente en la favela llamada Vila Brasilândia, al norte de la ciudad. Aprovecharon la complejidad del espacio y utilizaron las callejuelas —conocidas como “vielas”— para retratar con palabras el espíritu de la favela. Utilizaron la técnica conocida como
“anamorfosis” —aplanando la perspectiva desde un punto— se pueden leer en distintos puntos las palabras portuguesas «BELEZA», «FIRMEZA», «AMOR», «DOÇURA» y «ORGULHO». Como siempre, la participación de los niños y niñas de la favela fue imprescindible no solo en el desarrollo de la obra sino también en su preparación ya que formaron parte del equipo de limpieza de las calles. En palabras de Boa Mistura “de las obras resultantes, al ser ellos coautores, se sienten aún más orgullosos”.

El trabajo de este gran equipo es sentir y transformarlo en obras artísticas. En palabras de Fernando Pessoa: “Sentir es crear. Sentir es pensar sin ideas y por eso sentir es comprender” y su forma de comprender el mundo es un regalo. Gracias por sentir y comprender el mundo, gracias por dar voz a nuestra infancia, gracias por llenar nuestras calles de color. Gracias por vuestro arte.




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