En la guerra, ¿el amor o el sueño de la vida?

Jabra Nahmi. Sirio. Primer jurista licenciado en Derecho en un país árabe y en un país miembro de la Unión Europea.

Soy Jabra Nahmi, un sirio de la ciudad de Alepo, juez y cristiano. Antes de compartir con ustedes nuestra situación y mi experiencia personal, les voy a contar un poco acerca de Siria.
Siria, además de estar la casa donde nací, crecí y viví momentos muy especiales de mi vida, es un país antiguo, clave para la humanidad y con mucha historia.

A lo largo de su historia ha acogido a comunidades muy diferentes que han aportado sus costumbres y cultura, por lo que actualmente es como un mosaico de culturas y pueblos. Además su situación estratégica es crucial porque está en el centro de los tres continentes (Asia, Europa y África). Tiene un contacto directo con el mar y es rico en recursos naturales por lo que siempre ha sido objeto de interés de muchos países como ocurre ahora en Siria.

Antes de estallar el conflicto en el país, el ritmo de vida era sin prisas, alegre, tranquilo, con suficiente tiempo para estar con amigos y parientes. Mi vida era muy bonita, estaba repartida entre tres cosas: trabajo, familia y voluntariado en la iglesia.

Trabajo: El sueño de mi vida era ser juez para protección y defensa de derechos humanos y la eliminación de las injusticias. Por eso estudié en la facultad de Derecho y me presenté a la oposición de los jueces, la saqué y me hice juez, y empecé ejercer como tal.

Familia: Nací en una familia cristiana llena de amor y alegría, mis padres son mis ídolos. Me casé unos pocos meses antes de la guerra y Dios nos regaló 2 niñas, por lo que pasar tiempo con mi familia lo considero algo fundamental en mi vida.

Voluntariado en la iglesia: Desde que era niño iba a la iglesia de los Salesianos y cuando cumplí la mayoría de edad me hice Salesiano Cooperador, catequista, animador, responsable de los grupos de fe,…

La guerra en Siria empezó en 2011. En el año 2015 en la noche del Viernes Santo en Alepo, los grupos musulmanes armados lanzaron muchos cohetes y misiles a las zonas cristianas, murió mucha gente –amigos, conocidos y feligreses– pero lo más duro fue escuchar la noticia de la muerte de mi amigo –se llamaba Anwar Samman– con su familia en su casa, por causa de un misil. Él pertenecía a mi grupo de fe desde hacía 13 años y el grupo se reunía cada semana, era como mi hermano pequeño, todavía no puedo creer lo que pasó. Nosotros no queríamos salir, preferíamos quedarnos en Siria durante de la guerra. Pero el motivo que nos llevó a tomar la decisión más difícil y más dura, que fue dejar todo lo que teníamos (familia, casa, sueños de nuestra vida después de lo que habíamos conseguido) y abandonar el país, es el amor a nuestras hijas y darles seguridad y paz. Por lo que tras 5 años de guerra finalmente mi esposa y yo, nos vimos en la necesidad de salir del país.

Estimados hermanos, el sirio no ha venido pasando los riesgos y las dificultades, con el fin de llegar a Europa, arriesgando su vida y la de sus hijos y su familia para obtener una oportunidad de negocio o de estudiar, no. Ha venido para buscar una oportunidad de vida. El sirio que llegó vivo a vosotros, dejando una gran parte de él muerta, vino con el fin de que se abra una nueva página en el libro de la vida, dejando atrás muchas páginas de muerte. El sirio que tuvo que soportar dificultades y peligros antes de llegar aquí, no se puede imaginar cuántas; espero y pido a Dios que no pasen por estas circunstancias nunca.

Llegamos a España al final del año 2015 (sin idioma, sin casa, sin…). Una vez en España he seguido ligado a la iglesia con los salesianos, he revuelto a ser voluntario con los grupos de fe. Empecé aprender el castellano, saqué el B2+ en 8 meses.

Un día fui a una organización que acogen inmigrantes y refugiados, la que es una de las organizaciones más grandes y famosas en España. Ahí pregunté al abogado: ¿Cuáles son nuestros derechos y deberes en España? Me respondió: “Nada”. Le pregunté otra vez: ¿Cómo nada? ¿En España no tenemos ningún tipo de derechos u obligaciones?, su respuesta fue: “No”.

Esa conversación me hizo sentir muy mal y muy molesto, y esto me hizo pensar ¿Cuántas personas inmigrantes o refugiadas van a esta organización y salen sin conocer nada sobre sus derechos y deberes? ¿Quién podría defender sus derechos y deberes? ¿Quién les podría explicar sus derechos y deberes en su idioma? Todas estas preguntas me hicieron pensar aprovechando de lo que tengo de conocimiento jurídico, idiomas y cultura.

Todo esto, además de mi amor por la justicia y la protección de los derechos humanos, me motivó a ser voluntario ayudando los abogados en la organización Secretariado Diocesano de Migrantes en Alicante, para servir a los refugiados e inmigrantes en sus asuntos jurídicos.

Por supuesto, quería seguir trabajando en mi carrera, pero claro como no tenía título español no podía ejercer como abogado, por eso me matriculé en la facultad de Derecho y empecé a estudiar las asignaturas. Mucha gente me decía: “Jabra, ahora es imposible en tu situación que estudies y apruebes las asignaturas de Derecho, solo llevas en España 9 meses, además de que tu esposa y tus niños estén contigo. Tú no puedes”. Les respondía: no, lo intentaré, haré todo lo que pueda hacer y Dios me presentará lo mejor. Es cierto que era muy duro y difícil, pero gracias a Dios, en dos años saqué la carrera de Derecho en España, en la universidad de Alicante. El trabajo fin de grado lo hice sobre “El asilo y el refugio en el Derecho Internacional”. Soy el primer jurista con licenciatura en Derecho en un país árabe y en un país miembro de la Unión Europea.

Actualmente trabajo con la Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Salesianas y con la Fundación Ángel Tomás en el proyecto “Asesoramiento para la orientación jurídica de Migración”. Deseo seguir trabajando en esta área jurídica para ayudar a los refugiados e inmigrantes, y protección y defensa de los derechos humanos.

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