La Merced Migraciones

CHIQUILLO, TESÓN, SEGURIDAD
Vladimir llegó solo a España con 15 años desde cabo Verde. Vivió hasta su mayoría de edad en La Merced y, durante ese tiempo, pudo formarse y madurar como persona.

De su experiencia en La Merced aprendió los valores del respeto y del esfuerzo. Hoy es un hombre independiente y seguro de sí mismo.

Después de una década en España, ha desarrollado una carrera profesional, ha podido reunirse con sus hermanas y sueña con formar su propia familia.

La historia de Vladimir, es afortunadamente, solo una de las cientos de historias que escucha y acoge La Merced Migraciones cada año. Con carisma Mercedario, atienden a personas que migran a España huyendo de situaciones de violencia, guerra y desigualdad.

Fundación La Merced Migraciones nació allá en el año 1987 como respuesta individualizada a tantas personas migrantes y refugiadas que llegaban a nuestro país. Hoy, más de tres décadas después, las necesidades no han disminuido. Trabajamos, en diferentes proyectos y actividades, para tener “una casa abierta al mundo”, siempre acompañando el latido de los tiempos y la situación de cada persona. Creamos un espacio donde se sienten seguros y desde donde pueden empezar a recomponer su vida, tantas veces hecha pedazos. Les damos las herramientas que están en nuestra mano para que puedan vivir de manera autónoma lo antes posible.

Es espíritu redentor mercedario de la Fundación La Merced Migraciones comenzó con la creación de la primera casa de acogida para niños solicitantes de protección internacional en España en el año 1987, la red de hogares se ha asentado en la capital con 15 pisos tutelados –uno de ellos destinado a mujeres– y extendido a otras zonas de España. La ciudad de Valladolid cuenta con tres, que comparten la misión y funciones que inspiraron la primera de estas casas, siendo hogar para 22, mientras que, en el más reciente, en la localidad de Herencia (Ciudad Real) se acoge a 7 personas –una familia.

La Fundación La Merced Migraciones, también se encuentra en Elche destina sus esfuerzos a la orientación, formación e inserción sociolaboral de personas privadas de libertad y personas pertenecientes a colectivos en riesgo o situación de exclusión social. La misión de La Merced Migraciones, desde el primer momento, ha sido la de favorecer la inclusión real en la sociedad de las personas refugiadas y migrantes en nuestra sociedad.

NUESTRA RESPUESTA CON LAS PERSONAS

Las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de protección internacional son personas valientes que lo han dejado todo para poder construir una vida mejor. En ocasiones, no sólo para ellos, sino también para la familia que han tenido que dejar atrás. La pobreza, el miedo, la guerra, la persecución –por motivo de etnia, raza, orientación sexual o credo– o la explotación impulsan a estos/as jóvenes a emprender el viaje de su vida, y hacerlo con las mismas ilusiones que las personas y sociedades que los reciben: progresar, trabajar, tener una familia, ser libres.

La respuesta de la Fundación La Merced Migraciones es siempre la acogida integral de cada persona, única e irremplazable, y, con ella, recibimos, y compartimos, también el valioso don que son sus sueños y proyectos. Desde que entran en alguno de los recursos residenciales de Madrid, Valladolid o Herencia (Ciudad Real), comienza un camino de aprendizaje: convivencial, idiomático, social, etc. Durante el tiempo que ellos/as adquieren las competencias que necesitan para ser personas autónomas, nos enriquecen con su fortaleza, sus ganas de salir adelante, su alegría y espíritu de superación. Las barreras a las que se enfrentan –desde el idioma y la regularización de su documentación, hasta el acceso a un empleo– los superamos con ellos. El acompañamiento y seguimiento individualizado de nuestros/as profesionales les brinda la ayuda que necesitan para conseguir la integración e inclusión.

En Elche, trabajamos con las personas privadas de libertad o en riesgo de exclusión social que quieren encontrar el empleo con el que sentirse parte activa de la sociedad. El seguimiento personal y la atención que reciben del personal técnico de la fundación les ayuda a empoderarse y mejorar su empleabilidad en busca de una reinserción social y laboral en su entorno.




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