Las voces del CRAE Llar Les Vinyes

Jordi Olivé Ribalda. Director de CRAE Llar Les Vinyes.

El CRAE Llar Les Vinyes es un Centro Residencial de Acción Educativa, una casa familia, de acogida, ubicada en Cerdanyola del Vallés, municipio a veinte kilómetros de Barcelona, donde viven cuarenta niñas, niños y adolescentes entre los tres y los dieciocho años. La Llar está abierta desde 1983 en Cerdanyola, hace más de treinta y siete años. Es un centro de la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia, DGAIA, gestionado por las salesianas, Hijas de María Auxiliadora, en continuidad de la tarea de atención a niñas, adolescentes y jóvenes tuteladas por las administraciones que comenzaron en 1935 en Lliçà de Vall. En 1940, en Palau de Plegamans, donde se proporcionaba la atención necesaria en materia de protección de menores a niñas a partir de cinco años.

“Hola. Yo soy un chico de 13 años. Llevo 5 años en la Llar y todos los años que llevo me han cuidado bien La LLAR LES VINYES, es un centro muy grande, donde vivimos 40 niños y niñas menores de edad, pero de diferentes edades, de 3 a 18 años. Hay una pista de fútbol con dos canastas, un tobogán, bicis y patinetes. Los educadores son buenas personas: juegan con nosotros, nos ayudan en los deberes, nos vamos todos de colonias, hacemos fiestas, etc. En la Llar hay unas normas que se tienen que cumplir: los horarios, el respeto,…. Para mí la Llar es un buen centro, donde cuidan bien a todos los niños y niñas, que las cocineras cocinan bien. Todos me han ayudado a crecer y sin ellos no sería nada, sobre todo con mi tutora y mi tutor.”

MARWANE

Nuestra casa se convierte en el hogar (Llar) de muchas de las niñas, niños y adolescentes que, durante algún tiempo, no pueden convivir con sus familias por diferentes circunstancias. Todo el equipo educativo hace un gran esfuerzo para acompañarlos, para generar un espacio donde se sientan queridos, protegidos, cuidados y donde tengan la oportunidad de vivir dentro de un entorno adecuado. Intentamos que la Llar sea un lugar agradable, familiar, lo más normalizado posible.

En los últimos años la media de estancia de la Llar ha ido bajando hasta una temporalidad de dos años (aproximadamente). Cada año entre doce y dieciocho niñas, niños y adolescentes se van y en cambio otros vienen por primera vez a la Llar.

Todos los que llegan a nuestra casa están tutelados por la DGAIA, de la Generalitat de Cataluña. Desde servicios sociales se ha valorado que lo más adecuado para ellas es que vivan en un lugar de acogida hasta que el entorno familiar se estabilice y sea lo más favorable posible. Todas las niñas, niños y adolescentes llegan con la herida de la separación familiar, con una historia y unas vivencias difíciles de gestionar y de comprender. El equipo educativo cuida de ellas y ellos mientras sus familias no puedan hacerlo.

“Cuando llega un niño nuevo se piensan que la Llar es mala y que los educadores hacen las cosas para fastidiar, pero luego ves que lo hacen por tu bien.”

OMAR

“La Llar al principio no me gustaba por todo lo que significa llegar aquí. No puedo estar con mi familia ni con mi hermana. Con el tiempo me he dado cuenta de que estar en la Llar me ha dado otra oportunidad, una zona de confort donde crecer. También me he dado cuenta de que en la Llar he podido conocer gente nueva, que me han ayudado mucho y que tendré siempre un buen recuerdo suyo. La Llar me ha dado una nueva oportunidad, aprender muchas cosas nuevas, y a estudiar.”

MARC

En la Llar cubrimos sus necesidades básicas e intentamos convertirla en su oportunidad de crecer acompañados. Nuestro objetivo es estar con ellas y ellos, hacer camino junto a ellas/os durante el tiempo que necesiten, abrirles puertas, ofrecerles oportunidades y mirarlos siempre con esperanza.

“En la Llar me siento a gusto. Con buena compañía. Siento que tengo buenos compañeros. Es como vivir en una casa normal, sólo que hay más niños. Hay confianza. Me gusta hacer actividades: talleres de cocina, ir a la piscina, fútbol, en bicicletas, excursiones…. Estoy muy bien.”

SALMA

Estamos organizados en 4 pisos o unidades familiares que cuenta con su equipo de educadores, los principales referentes. Se intenta crear un ambiente familiar, de ayuda, de convivencia positiva y alegría. Cada una de las niñas, niños y adolescentes tiene asignada dos tutoras o tutores que hacen el seguimiento más cercano para encuentre su lugar, su espacio. Cuando sabemos que alguien va a venir, preparamos la llegada entre todos. Preparamos su cama, su armario, su mesita de noche, su espacio en el comedor, etc.… Además el resto de las compañeras y compañeros hacen carteles de bienvenida y decidimos qué niña, niño o adolescente puede hacer de “acogedor/a” durante los primeros días. Les hace mucha ilusión ese papel. Ellos asumen la responsabilidad de explicarle al recién llegado cómo se funciona en la Llar, y presentarle al resto de compañeros/as, educadores/as, salesianas y personal de la Llar.

UN DÍA EN LA LLAR

“Lo que se hace en la Llar: Por la mañana viene un educador a levantarle a la hora que has pactado, haces la cama, te vistes, haces la tarea (depende del día que sea te toca limpiar el baño de tu habitación, o barrer tu habitación), después voy a desayunar, me lavo los dientes y voy al instituto. Cuando vuelves del cole tienes la comida preparada, ya en la mesa, y comes con tus compañeros, haces la tarea de recoger (fregar platos, limpiar el comedor). Estamos un rato de tiempo libre, charlando, jugando y haciendo nuestras cosas, hasta las cuatro. A esa hora empezamos a hacer deberes y estudiar, hasta las 17,30h, que bajamos al patio. Tres tardes a la semana voy a entrenar a futbol. Cuando subo del patio toca ducha y un rato de tiempo libre, viendo la tele, ordenador, jugar,… Después ceno, estamos un rato charlando de nuestras cosas y me voy a la cama a dormir.”

ANTONIO

La Llar intenta ser un hogar cálido y de alegría para las niñas y niños que no pueden estar con sus familias ni ser cuidados por ellas circunstancia que les hace sufrir en lo más hondo. Nosotros intentamos sostener y contener la situación emocional y física de ese momento vital. Lo importante es que durante el paso por nuestra Casa se hayan sentido queridos y valorados. Que se sientan protagonistas, “mirados”, comprendidos, aceptadas tal como son. Que experimenten un vínculo sano y seguro que puedan reproducirlo en su vida futura con ellos mismos y los demás.

“La Llar me ha aportado un sitio donde vivir y me ha ayudado para estudiar. He conocido a gente que me ha ayudado mucho y me sigue ayudando. Cuando tengo cualquier problema me ayudan a buscar soluciones, y el tiempo que no estoy con mi familia, estoy con ellos”.

SANTI

EVOLUCIÓN

En los últimos quince años se han ido intensificando diferentes actividades para potenciar la participación: las asambleas a nivel de piso, las asambleas de adolescentes a nivel de Llar, y los EPIC a nivel general (Equipo de Participación y Colaboración).

El Centro siempre ha estado muy cercano a las familias de las niñas, niños y adolescentes. Estamos convencidos que acercándonos a los padres, madres o abuelos y abuelas les podemos ayudar a empoderarse y crecer en capacidad de educar a sus hijos. Desde hace cinco años se impulsa el Proyecto de Atención a las Familias, fomentando la resiliencia familiar a través de la pedagogía sistémica y la parentalidad positiva, con el taller semanal de competencias parentales (donde participan las familias y las niñas, niños y adolescentes) y sesiones socioeducativas de intervención individual y familiar.

Hoy, en 2021, podemos decir que han pasado por la Llar más de cuatrocientas niñas, niños, adolescentes y sus familias, han marchado con la experiencia positiva de haberse sabido queridos/as, cosa que les acompañará toda su vida y, como dicen a veces, les ayudará a formar una familia y ofrecer esta experiencia a sus hijos o hijas. No cabe duda de que esto nos hace crecer constantemente tanto a las personas como a la entidad y nos permite mejorar el servicio día a día.




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