20 años de la Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Salesianas

Ana Mª Sarabia Lavín, FMA. Coordinadora de Plataformas Sociales – Inspectoría María Auxiliadora.

La Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Salesianas (CEPSS) ha cumplido 20 años. Como celebración y visibilización de la intervención educativa y social que se realiza, en su Memoria anual se han publicado unas páginas con el título Cómo trabajamos y Qué hacemos. El número 50 de En la Calle se hace eco, en esta sección, de las líneas de actuación que la CEPSS promueve, acompaña y desarrolla. Estas líneas, ideadas para acoger las necesidades de distintos colectivos prioritarios para las entidades salesianas y acompañar diversos itinerarios de intervención, y de este modo, facilitar medios y recursos que vehiculen respuestas, se ponen en acto en alrededor de 500 proyectos sociales.

  1. La promoción de la calidad de la vida infantil se expresa en los proyectos con una educación integral alternativa, complementaria a la escolar y familiar, principales agentes de socialización. Dichos proyectos acompañan a niños y niñas en situación de vulnerabilidad social, en su proceso de crecimiento y maduración. Los proyectos socioeducativos, algunos recursos del sistema de protección o de reforma, los centros de día, son una expresión salesiana tradicional y actualizada de la intervención en esta línea.
  2. El proceso de inclusión social de jóvenes en situación de riesgo social, muchos de ellos en situación de fracaso escolar, se acompaña desde proyectos de inserción social y laboral. El objetivo principal es la preparación para poder encontrar un puesto de trabajo que responda a sus necesidades vitales y en el que se puedan desarrollar e implicarse en la sociedad como ciudadanos activos y de pleno derecho. Esto nos viene de familia, Don Bosco realizó el primer contrato de la historia firmado entre un patrón y un joven aprendiz. Lo promovió en Turín, en plena revolución social, política, laboral de la Italia de 1851.
  3. El Papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado de 2018, quiso reafirmar que nuestra respuesta común se podría articular en torno a cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Los cuatro verbos se conjugan, por activa y pasiva, en las entidades de la CEPSS desde su línea de actuación Acogida de personas migrantes y refugiadas, recibiendo y abriendo sus puertas a los jóvenes migrantes y/o solicitantes de protección internacional que llegan a nuestro país. El enfoque de los recursos que responden a esta realidad está centrado en la persona en su integralidad, con una visión positiva de la misma, consciente de sus dificultades específicas y también de sus potencialidades, sus recursos personales, sus sueños e ilusiones de un futuro mejor. Haciendo camino en la defensa de sus derechos y de un trato digno, independientemente de su lugar de origen, de su situación administrativa, de su sexo, de su religión.
  4. La respuesta que surge en Mornese, de la mano de María Mazzarello, por la educación integral de las jóvenes sigue estando hoy viva en todos los proyectos, de un modo específico en los de intervención con mujeres. En la línea de actuación Mujer e igualdad de oportunidades, hablamos de empoderamiento, promoción de la igualdad, inserción activa y participación en todos los ámbitos de la vida y en la comunidad, como retos para alcanzar en los proyectos de la CEPSS. Intervenir con mujeres es también intervenir para proyectar un futuro mejor, no solo para las propias mujeres, sino para las personas que forman parte de su entorno más próximo y, por ello, de la sociedad en donde viven.
  5. Los recursos residenciales y de emancipación responden a la más genuina intuición salesiana de dar “una casa” a los chicos y chicas destinatarias de nuestra misión. Para las entidades de la CEPSS, los recursos residenciales de menores tutelados son el corazón de nuestra intervención, la parte que más nos acerca a nuestros orígenes y probablemente una de las intervenciones que permite una mayor profundidad e intensidad educativa. Los recursos de emancipación, nacidos posteriormente, están dirigidos a jóvenes que, al cumplir la mayoría de edad, necesitan de un hogar donde poder completar su proceso de plena inclusión y autonomía.
  6. Intervenir con las familias mediante la orientación y la mediación, resulta fundamental como aspecto clave del desarrollo humano. Desde los múltiples proyectos de intervención con familias, ofrecemos un lugar en el que la pieza central es la misma familia, ofreciéndole recursos que ayuden a solventar los distintos problemas encontrados dentro de cada unidad familiar con el fin de crear entornos seguros para el desarrollo evolutivo de los y las menores que vivan en ella, les ayude a adquirir nuevas herramientas y habilidades que favorezcan las relaciones parentales positivas, así como un proceso de aprendizaje fundamentado en una serie de valores humanos que contribuyan a favorecer su inclusión en la sociedad.
  7. Sensibilización, promoción y formación del voluntariado. Las personas que de manera anónima y desinteresada contribuyen a la tarea de construir un mundo mejor desde su participación de voluntariado, atendiendo y acompañando a otras que se encuentran en una situación de desventaja social, merecen nuestro gracias. La experiencia del voluntariado, al mismo tiempo que se beneficia la persona destinataria de la acción, es fuente de crecimiento personal, desarrollo vital y testimonio de que es posible generar una transformación social de la realidad, del entorno cercano y del lejano.
  8. El Sistema Preventivo, método y espiritualidad en cualquier proyecto y presencia salesiana, es la base de toda intervención. Cuando se buscan alternativas reales a una vida basada en la atadura de la adicción, las antiguas y las nuevas, también es objetivo de prevención y atención, para que la persona pueda llegar a abandonar las adicciones que ha adquirido. La línea de Salud y prevención de drogodependencias ha sido un camino de aprendizaje y evolución. Se ha constatado que las oportunidades y el acompañamiento especializado dan resultado. Acompañar a los jóvenes facilitando su participación en los procesos, tanto preventivo como de intervención, es la opción fundamental. Es imprescindible para que sus opciones sean elegidas libremente y en búsqueda siempre del sentido de su vida.
  9. El desarrollo comunitario que surge de un trabajo en un territorio y una realidad social concreta exige una metodología de intervención basada en la construcción de soluciones colaborativas a los problemas que afectan de manera concreta a la población y a su entorno más próximo. Crear comunidad, muchas veces amenazada por un falso desarrollo de las libertades individuales, es el reto a alcanzar: reforzar las identidades y potenciar la diversidad, empoderar a cada persona y a cada colectivo.

Los proyectos sociales son fuentes de verificación de la actitud tan arraigada en los equipos educativos y técnicos que ponen como principio de actuación el cuidado del otro que supone la conciencia del otro como persona única y distinta, la importancia de la persona y de los recursos de que dispone, y hacerla protagonista de su crecimiento personal y vital. (P. Cavaglia. El sistema preventivo en la educación de la mujer. CCS, 1999, p. 63)

Y nos la jugamos cuando nos dejamos afectar por el rostro del otro. Para las éticas del cuidado, la pregunta ética es la del rostro del otro que, necesitado, reclama mi ayuda. Y la respuesta es acudir en su ayuda. Es en el aquí y el ahora del encuentro interpersonal en el que se juega la ética, es el momento de la verdad. (F. Prat. Ética para la acción social. PPC, 2021, p. 62-63).

Gracias Jota, Chema, Nuria, Ignacio, Elisa, Eloina, Nacho, Mª Jesús, auténticos autores del artículo.




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