Saludos por el número 50 de «En la calle»

Paco Estellés, coordinador de Plataformas Sociales del Centro Nacional de Pastoral Juvenil Salesiana y Presidente de la Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Salesianas.

Queridas y queridos lectores llega a vuestras manos, sea en papel o de forma digital, el número 50 de nuestra revista En La Calle, lo cual nos llena de orgullo y satisfacción ya que no ha sido una tarea fácil llegar hasta aquí. Este proyecto, que nació vinculado a la Fundación Juan Soñador, para luego pasar a la Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Salesianas, que tuvo un cambio de Dirección de Juanjo Ruiz a Jota Llorente, que ha tenido diferentes Consejos de Redacción, que ha cambiado de imagen, que se ha adaptado a las exigencias que las nuevas maneras de comunicar nos exigen generando una revista en formato digital y con fuerte presencia en las redes; ha aguantado el tipo y sigue cumpliendo la función de ser para la que fue creado: SER MIRADA, SER VOZ, SER HERRAMIENTA DE SENSIBILIZACIÓN de las situaciones de pobreza y exclusión de nuestra sociedad, con un toque especial desde: LA EDUCACIÓN SOCIAL, LA SOLIDARIDAD, LO GLOBAL Y LO LOCAL, LA IGLESIA, LA INFANCIA Y LA JUVENTUD, LAS PLATAFORMAS SOCIALES SALESIANAS.

Nuestra revista ha querido luchar contra la indiferencia que está generando lo que el Papa Francisco llama la “Cultura del Descarte”, contra la realidad de que “los pobres ya no nos duelen”, que “nos estamos acostumbrando” tal y como nos avisa en repetidas ocasiones. Es una revista que siguiendo las palabras del Papa quiere «estar especialmente atentos a los pobres y pide reconocer las múltiples y demasiadas formas de desorden moral y social que generan siempre nuevas formas de pobreza», es decir una revista que está pendiente de las nuevas pobrezas, de las nuevas necesidades, que identifica las causas generadoras de injusticia, denunciándolas, poniéndolas a la vista de todas y todos, tal y como el Papa, nos pide con motivo de la V Jornada Mundial de los Pobres, «Es decisivo que se aumente la sensibilidad para comprender las necesidades de los pobres, en continuo cambio como lo son las condiciones de vida.»

Pero queremos que la revista En La Calle sea a la vez una revista que llama a la acción, que aporte respuestas: mediante los testimonios, los proyectos que se recogen, las propuestas de las personas que entrevistamos, una revista que en definitiva siguiendo con lo que se nos propone con motivo de esta V Jornada mundial «se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén.» Ya que «No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida… Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón.» Espero que nuestra revista sea para todas y todos vosotros no sólo espacio de conocimiento de la realidad, sino fuente de inspiración para el cambio y que contribuya a la construcción del Reino.

Muchas gracias a todas las personas que nos leéis y a todas aquellas que la hacen posible, con vuestra dedicación constante: director, equipo de redacción, consejo asesor, técnicas de la CEPSS, técnicas de maquetación e impresión. Esperemos que esta revista siga siendo aquello para lo que nació durante muchos números más.

Juan José Ruiz Husillos, SDB. Fundador y director de la Revista En la Calle, Párroco San Antonio de Padua (León).

Llevaba muchos años trabajando con gitanos, en proyectos sociales de JuanSoñador con menores, jóvenes e inmigrantes, educadores con experiencias muy interesantes…, eran realidades que quedaban en cada lugar, no salían a la luz pública. Era necesario darlas a conocer, denunciar públicamente esas situaciones de exclusión y marginación.

El verano del 2004 di vueltas a este proyecto. En el ideario de En la calle en diciembre escribía: «Este sueño tiene que ver con superar situaciones de marginación y exclusión social. Y soñar es fácil, pero hacerlo realidad… cuesta mucho».

Contando con un equipo de personas voluntarias muy sensibilizadas y con el apoyo de la Fundación JuanSoñador, en abril de 2005 sale el primer número. Nunca pretendimos ser un boletín de la Fundación. Nuestro objetivo era «informar y formar, comunicar y denunciar situaciones de exclusión, transmitir experiencias y medios pedagógicos, dar voz a los sin voz, con incidencia en la infancia y juventud».

Desde el primer momento afirmamos nuestra identidad salesiana y cristiana. Como nos dijo Don Filiberto González, Consejero general para la Comunicación Social «En la calle debe ser una voz salesiana de lo social en la sociedad y en las administraciones».

El impacto social de la revista a los 10 años, era de 48.262 visitas y 32.847 descargas de artículos al año en su página web (Dialnet de la Universidad de La Rioja), a ello hay que añadir los 2.000 ejemplares en papel de cada una de las tres publicaciones anuales.

Pedro Casaldáliga nos escribía: «Hay que dar cada vez más voz a aquellos y aquellas que solo tienen grito desesperado. Y sacudir la conciencia, tal vez embrutecida por sonidos de consumismo y etnocentrismo, de muchos que no están “en la calle”».

Queda mucho camino por recorrer a En la calle, porque la realidad social no ha mejorado. En la calle es más necesaria ahora que antes, sin cerrarse a ambientes y dando voz a los que no se les deja tener, alternativas a la exclusión, denuncias para caminar hacia una sociedad más justa, solidaria, intercultural…

Rafael Bejarano Rivera, SDB. Obras sociales en Dicasterio para la Pastoral Juvenil Salesiana (Roma)

Queridos miembros de los equipos interdisciplinarios de las Plataformas sociales, reciban un cordial saludo en esta edición número 50 de la revista En la Calle, me dirijo de manera especial a ustedes, puesto que son los protagonistas en primera fila de nuestra misión común entre los jóvenes y de la cual estamos haciendo relectura en estos tiempos cambiantes, es por eso que quiero compartirles algunas ideas que están a la base de esta propuesta que estamos llamados a construir en comunión.

El carisma de Don Bosco es una manifestación de la predilección de Dios por los menos favorecidos y ello se traduce en la multiplicidad de proyectos que constituyen el sector de las Obras y servicios sociales en la Congregación salesiana extendida por más 130 países. La pluralidad cultural y los requerimientos legales han llevado a que la familia salesiana se sienta retada a responder de manera distinta a las necesidades de los jóvenes en riesgo en cada contexto, sin embargo, el fenómeno de la globalización está provocando ciertas homogeneizaciones tanto de los factores que estimulan la injusticia social y la vulneración de los derechos de las personas, como de las estrategias que se generan para combatirlos. Comprender las claves sociológicas de este momento histórico es una oportunidad para fortalecer la Significatividad del trabajo salesiano en este sector.

El Papa Francisco en su magisterio ha establecido un importante y necesario diálogo entre el lenguaje del compromiso social de la Iglesia que defiende la dignidad humana y el lenguaje de las organizaciones internacionales que garantizan las políticas para el bienestar de los pueblos. En las últimas décadas han sido muchas las agendas promovidas por las entidades, tanto eclesiales como civiles, que trabajan en el campo de la cooperación al desarrollo, éstas en su mayor parte convergen en el concepto de Sostenibilidad. Una organización, en este caso una plataforma social, es sostenible cuando genera un sano equilibrio entre el cumplimiento de su misión, el impacto que ello causa sobre el medio ambiente y la viabilidad financiera que lo soporta, en esta línea resulta interesante conectar estas iniciativas con la reflexión acerca de la significatividad de las obras y servicios sociales salesianos.

Reconociendo la riqueza de estas reflexiones, la Iglesia en sus enseñanzas ha propuesto el concepto de “Desarrollo humano integral” como una concepción que va mucho más allá de la Sostenibilidad en las relaciones que se establecen entre las personas y su entorno, con esta nueva orientación surge la posibilidad de superar el riesgo, siempre latente, que hay en las instituciones sociales eclesiales, de reducir los valores del Evangelio y de la doctrina social a acciones meramente filantrópicas, transformando sus planes de intervención en verdaderos procesos de acompañamiento a la trascendencia. Indudablemente, la misión salesiana en este ambiente, donde específicamente presta servicios educativo-pastorales para jóvenes en situación de riesgo, responde al “Desarrollo humano integral”, que, por decirlo así, es «la agenda oficial a la que se alinea institucionalmente», sumando valor a la pregunta por la significatividad en tanto que desde esta perspectiva fortalece la identidad carismática de su intervención social.

Ana María Sarabia Lavín, FMA, coordinadora inspectorial de Plataformas Sociales de la inspectoría María Auxiliadora.

Es un honor para mí enviar un saludo desde estas páginas del número 50 de la Revista En la Calle, en representación de la Inspectoría María Auxiliadora y, en concreto, de las entidades sociales de las FMA de España.

En 2005 cuando nace la revista de la mano de Juanjo Ruiz Husillos, SDB, creo recordar que su objetivo principal era hacernos pensar, reflexionar a quienes estando en el día a día con las manos en la masa, teníamos poco tiempo para pararnos y poner por escrito la vida cotidiana, para proyectar el futuro más allá de lo que se nos exigía desde instancias administrativas e institucionales; y también, ser voz de los que aun teniéndola no son tenidos en cuenta y, por lo tanto, no son escuchados. También la revista quería hermanarse y enriquecerse con la realidad de otras entidades que trabajaban en lo social.

La revista ha ido creciendo en estos años y por esto me surge un gracias grande a la Fundación JuanSoñador por querer compartir la autoría y el proyecto inicial. Con el tiempo el equipo de redacción se ha ido consolidando y creciendo en colaboraciones y visibilidad. ¡Enhorabuena! Gracias a todas y todos que la hacéis realidad. Vamos a por, al menos, otros 50 números.

Y finalizo con unas palabras de ánimo que Madre Mazzarello escribía en una de sus cartas, vayan especialmente a todo el equipo y colaboradores de la Revista y para cada uno de nosotros: Ánimo, sigamos adelante con corazón grande y generoso.




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