Violencia de género entre adolescentes

Olga Barroso Braojos. Coordinadora y psicóloga de unidad de atención a adolescentes víctimas de violencia de género. Madrid.

Los cambios en nuestra sociedad, cada vez más rápidos y vertiginosos, producen modificaciones en nuestras formas de interacción y relación social y, de la misma manera, alteran también las relaciones afectivas entre los adolescentes. Uno de estos cambios es la anticipación de la edad en la que los adolescentes inician relaciones afectivas de pareja.

La Liga Española de la Educación, en colaboración con el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad, publicó en 2013 un Estudio titulado “Relaciones Afectivas y Sexualidad en la adolescencia” en el que se obtuvieron los siguientes datos: Una cuarta parte de los adolescentes que participaron en el estudio indicó que había tenido el primer novio o novia a los doce años. Otro grupo (16,4%) había vivido este episodio a los trece años, un 16,6% a los catorce años y un grupo más pequeño (10%) a los quince años.

Lo que lamentablemente no ha cambiado desde el inicio de nuestra historia como civilización es la existencia de diferentes formas de violencia contra la mujer y, en concreto, la alarmante y vergonzosa incidencia de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja.

Sin embargo, ha costado mucho evidenciar la existencia de estas múltiples y graves violencias que las mujeres han sufrido y siguen sufriendo, desde el principio de la historia de la humanidad, en todos los países del mundo, por el mero hecho de ser mujeres.

Afortunadamente la persistencia de la violencia sobre la mujer, como un alarmante fenómeno social y no como meros hechos anecdóticos, es ya considerada una evidencia incuestionable, lo que supone el punto de partida para trabajar en su erradicación.

Pero… y qué pasa en las relaciones de pareja entre adolescentes. ¿También se da la violencia contra la pareja? Ya sabemos que las relaciones de pareja no se inician, en su mayoría, una vez los y las adolescentes se convierten en personas adultas, sino que empiezan desde los tempranos doce años, ¿podríamos entonces encontrarnos violencia contra las adolescentes ejercida por sus novios también menores de edad o por novios mayores de edad?

Como la violencia contra la pareja en mujeres adultas, la violencia contra las chicas menores de edad en las relaciones de noviazgo ha sido un fenómeno difícil de evidenciar y de sacar a la luz de la opinión pública. Así como, ha sido complejo, mostrar la enorme incidencia del mismo. Aún cuando ha existido también desde siempre y no sólo por la precocidad de las relaciones de pareja que presenciamos en la actualidad ni por los cambios en el modo de relación afectiva que se pueden estar produciendo. Las psicólogas que hemos trabajado con mujeres adultas estamos acostumbradas a escuchar cómo mujeres de 40, 50, 60 años nos decían que su marido cuando eran novios, teniendo ella 15, 16, 17 años ya le había insultado o incluso ya le había dado la primera bofetada.

Hasta hace aproximadamente escasos 5 años no se ha considerado socialmente que la violencia en una relación de pareja es una realidad que sufren las mujeres antes de cumplir los 18 años. Es decir que no hace falta ser mayor de edad para sufrir maltrato en una relación de pareja.

En estos últimos años ha empezado a ser una preocupación cada vez más intensa para los y las profesionales que trabajamos con adolescentes su funcionamiento afectivo dentro de las relaciones de pareja. Es en este momento del desarrollo en el que se suelen empezar a entablar relaciones de noviazgo y en muchas ocasiones estas relaciones no se establecen desde la igualdad y el respeto, sino desde el control y el abuso.

Aunque, afortunadamente, esto no sucede en todos los casos, otro porcentaje significativo de adolescentes y jóvenes establecen relaciones sanas que suponen una experiencia positiva para los dos miembros de la pareja.

Pero… en estas relaciones no igualitarias y abusivas entre adolescentes, ¿podríamos decir que se están dando situaciones de maltrato? ¿Podríamos decir entonces que también se puede dar violencia de género en las relaciones de pareja entre adolescentes?
Lamentablemente sí, los chicos menores de edad y jóvenes también pueden ejercer malos tratos contra sus parejas y lo van a hacer cuando consideran que en una relación de pareja el papel de la mujer es ser su subordinada, es ser un individuo destinado a vivir para él, que tiene que olvidarse de sus necesidades y deseos para cubrir las del varón. Y él tiene, por tanto, que emitir conductas (agresivas) para situar a la mujer en su papel.

Y este patrón de relación (que es el de un agresor en una relación afectiva) es el que también estamos encontrando en chicos adolescentes. Y chicos con este patrón, a sus novias, las insultan, las controlan, las tratan de aislar de sus familiares y amigos e incluso las pueden llegar a agredir físicamente.

Mucho de estos comportamientos los ha absorbido de la cultura y de su crianza. Parte de nuestra sociedad aún enseña y cría a los chicos para que aprendan que éste es el papel que tienen que ocupar si quieren que la vida les vaya bien. Se educa en ocasiones sobre que hay un papel distinto que corresponde a hombres y mujeres, en lugar de establecer ambos papeles semejantes y donde la equidad en valor, importancia y funciones sea incuestionable.

Por supuesto, seria necio decir lo contrario, no todos los hombres son agresores en las relaciones de pareja, afortunadamente la mayoría no lo son. Porque los avances en igualdad son notorios y cada vez más educamos y criamos a los niños y niñas demostrándoles y haciéndoles sentir que son iguales, que su valor, sus derechos, sus necesidades, sus tendencias, sus capacidades y potencialidades son las mismas. Cada vez más criamos a hombres y mujeres de manera que alcancen un desarrollo emocional sano y maduro, dotándoles de las capacidades necesarias para querer amar en una relación de pareja (no para querer controlar, poseer, dominar) y por tanto para ser capaces de amar sanamente. Y por eso, aunque las bolsas de maltrato siguen existiendo, cada vez hay más buenos tratos irradiándose entre las personas.

Cada vez más tratamos a los niños y niñas igual, los besamos, acariciamos, cogemos, consolamos igual, los mimamos igual, los reforzamos igual, los ensalzamos sus comportamientos autónomos igual, los aplaudimos el que pidan ayuda igual así como el que ayuden y cuiden a otros igual, los estimulamos intelectual y físicamente igual, los vestimos con colores de todo tipo y no a cada uno exclusivamente con uno determinado, cada vez educamos más a las niñas para que sean personas y no “mujeres” y a los niños para que sean personas y no “hombres” y por esto cada vez avanzamos más en igualdad. Pero esto no ha eliminado que aún nos sigamos encontrando estas manifestaciones en los adolescentes con los que trabajamos:

Miguel 15 años.

Si no tiene nada que ocultarme pues que me diga donde está y que me mande una foto para que yo me quede tranquilo, me ha dicho que se ha ido a acompañar a su madre al médico, pero si está conmigo y me quiere podría escribirme al wasap para contarme lo que está haciendo. Además si me quisiera querría estar todo el tiempo conmigo.

Jaime 17 años.

No entiendo por qué se tiene que arreglar tanto para ir a clase, ¿para que la vean sus amiguitos? Cuando quieres a alguien pues te pones celoso, claro, si no te pones celoso es que no la quieres o no te importa tanto. Porque si la quieres, la quieres sólo para ti no para que disfruten de ella los de su clase. Si estás con una chica, ella ya tiene que ser sólo para ti en todos los aspectos. Te tiene incluso que dedicar más caso que a sus padres.

Por dar un dato, de las 36.292 Órdenes de Protección solicitadas en 2015 en España, 805 fueron solicitadas por chicas menores de edad, que estaban sufriendo malos tratos en sus relaciones de pareja adolescentes.

Entonces… ¿Cuántas chicas adolescentes sufren mal trato en sus relaciones de pareja? ¿Cual es la incidencia de este fenómeno en España?

En España en 2010 se realizó la primera investigación dirigida a conocer el alcance de este fenómeno así como para estudiar sus causas. Esta investigación denominada Igualdad y Prevención de la Violencia de Género en la Adolescencia se realizó en el marco de un Convenio entre el Ministerio de Igualdad y la Universidad Complutense de Madrid. La investigación se puede encontrar completa en este link: http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/violenciaEnCifras/estudios/colecciones/estudio/adolescencia.htm

En el año 2013 se volvió a repetir esta investigación con el nombre: “La evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género”. La investigación se puede encontrar completa en este link: http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/violenciaEnCifras/estudios/colecciones/estudio/evolucion2014.htm

Estas dos investigaciones reflejan alarmantes cifras sobre cómo el maltrato en las relaciones de pareja adolescentes no es una cuestión anecdótica, es un verdadero problema social que afecta a un volumen de chicas cercano al 20%.

Esta investigación analizó también si los chicos que reconocían ejercer las conductas violentas, mantenían ideas consideradas “machistas” y basadas en la desigualdad entre hombres y mujeres de un modo más acusado que los chicos que no ejercían violencia. La correlación fue significativa, es decir los chicos que reconocían emitir o haber emitido conductas violentas contra sus novias eran chicos que afirmaban estar de acuerdo y muy de acuerdo con ideas machistas. Por lo que se pone de manifiesto la manera en que las creencias machistas influyen y son, en gran medida, causa de la emisión de maltrato hacia las mujeres en una relación de pareja.

También se trató de comprobar si los adultos responsables de la crianza y educación de los jóvenes estaban transmitiéndoles ideas basadas en la desigualdad, comprobando que lamentablemente esto estaba sucediendo.

Esto evidencia una realidad que a veces nos es difícil de ver o de asumir. Nos muestra que los chicos y chicas no son “espontáneamente ahora más machistas que antes” “que los chicos y chicas no deciden volverse machistas”, sino que los adolescentes construyen lo que piensan sobre lo que nosotros como adultos, desde diferentes planos, les transmitimos. Sería injusto culparles a ellos de que tengan ideas que nosotros les estamos enseñando. Y esto nos permite recuperar nuestra autoridad y responsabilidad a la hora de educar y “construir” jóvenes igualitarios y no violentos, asumiendo que si les educamos desde y en la igualdad de hombres y mujeres crecerán validando la igualdad y de este modo, serán adultos respetuosos y no violentos en las relaciones de pareja.

Por tanto, a las manidas preguntas que dicen: ¿Es que ahora los chicos son más violentos que antes? ¿Cómo es que ahora, con todo lo que hemos avanzado en igualdad y todo lo que les hemos enseñado sobre la igualdad, sigue dándose el maltrato?, creo que deberíamos responder con dos cuestiones:

– La historia de la humanidad no se cambia en un día. Es reciente que hemos empezado a reconocer que existen muchas manifestaciones de violencia contra mujeres en todos los países del mundo. Es más reciente aún que hemos empezado a reconocer que la historia de la humanidad se ha construido sobre una consideración desigual de hombres y de mujeres y que éste es el motivo fundamental por el que se da esta violencia contra la mujer. Entonces cómo no va a estar aún presente una forma desigual de relacionarnos y de educar a los chicos y chicas. Sin hacer un análisis crítico de todo nuestro legado del pasado y de la influencia que tiene en nuestras pequeñas acciones cotidianas es muy difícil dejar de reproducirlo. Como vimos en la investigación anterior no tratamos a los chicos y chicas igual, no les enseñamos que tienen el mismo papel en las relaciones de pareja, ni que valen lo mismo. Ellos no lo piensan porque no se lo enseñamos. Casi la pregunta que nos deberíamos plantear sería, ¿pero cómo no va a seguir existiendo? 40 años de historia no pueden con el legado invisible, pero presente como el aire, de miles de años anteriores.
– Los contenidos que los adolescentes consumen sin supervisión exhaustiva de un adulto han sufrido un “repunte” machista. Pero de nuevo somos responsables nosotros como adultos tanto de no crear contenidos apropiados para ellos y de que se llene su “mercado de consumo de música, películas, series, juegos etc…” de información dudosamente antiviolenta y carente de valores. Somos responsables los adultos de no haber creado música, películas, series y juegos atractivos para adolescentes cargados de valores basados en los derechos humanos y de haber dejado a su acceso toda esta información “degeneradora” y “deshumanizadora”.

Por estas dos cuestiones seguimos teniendo esta “bolsa de maltrato” en nuestros adolescentes.

Pero a pesar de las cifras de incidencia del maltrato en las relaciones de pareja adolescentes esta misma investigación nos da motivos para la esperanza, puesto que también refleja que cada vez hay más porcentaje de chicos y chicas que abiertamente rechazan la violencia, que defienden y creen en la igualdad entre hombres y mujeres

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